El pino

El pino es un símbolo de Inmortalidad, lo que se explica tanto por la perennidad del follaje como por la incorruptibilidad de la resina. 

La piña, con sus piñones, simboliza esta inmortalidad de la vida vegetativa y animal. La resina simboliza a la vez la luz y el aroma.

Los inmortales taoístas se alimentan de sus semillas, de sus agujas y de su resina. Este alimento les dispensa de cualquier otro, torna el cuerpo ligero y capaz de volar. La resina de pino, si se escurre a lo largo del tronco y penetra en el suelo, produce, al cabo de mil años, una especie de hongo maravilloso, el fu-ting, que proporciona la inmortalidad. También lo creen así los shintoístas.

El pino aparece en el arte como un símbolo de potencia vital.

En la iconografía occidental, la piña se representa a veces entre dos gallos que se la disputan; lo que no se puede dejar de relacionar con los dos dragones disputándose la perla: el símbolo de la verdad manifestada.

En China el pino se encuentra a menudo asociado a los demás símbolos de longevidad. Forma una tríada con el hongo y la grulla, o bien con el bambú y el ciruelo.

Los chinos, para quienes la dicha suprema es vivir mucho tiempo, se figuran, quizás, que, al asociar estos símbolos, su poder resultará con ello tanto más reforzado.

En Japón el pino (matsu) es también el símbolo de una fuerza inconmovible. También de los hombres que han sabido conservar intactos sus pensamientos, a pesar de las críticas que los rodeaban, porque el pino sale igualmente vencedor de los asaltos del viento y la tempestad.

Dionisos sostiene, a menudo, una piña en su mano, como un cetro. Expresa, como la hiedra, la permanencia de la vida vegetativa. Él representa la exaltación de la potencia vital y la glorificación de la fecundidad y estaba también consagrado a Cibeles, diosa de la fecundidad. ÉI sería la metamorfosis de una ninfa, que el dios Pan habría amado.

El culto de Cibeles en Roma, que no deja de recordar las ceremonias del culto isíaco, lo honraba. Era abatido y transportado al templo del Palatino por una cofradía que debía a esta función su nombre de dendroforos ("portaárboles").

En el Cristianismo la piña y el pino han conservado un idéntico simbolismo. Recuérdense, si no, las Vírgenes y Ntras. Sras. del Pino y -no sólo en Canarias- los innumerables Niños con piña en la mano, lo que realza su relación con la luz.

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Viernes, 25 de Julio del 2008

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