Kafka, en su pequeño círculo

"Aquí estaba mi escuela, allí en ese edificio frente a nosotros estaba la universidad y un poco más allá mi oficina... Toda mi vida -y él dibujó un pequeño circulo con su dedo- ha estado confinada en este pequeño círculo", Franz Kafka a Friedrich Thieberger.

Algunas ciudades se han apropiado con preferencia de un autor y de su universo literario: Londres/Dickens, Alejandría/Cavafis, Lisboa /Pessoa, Buenos Aires/Borges.

En casos excepcionales, la apropiación ha alcanzado la posesión exclusiva y total, con una identificación recíproca, que funciona interactivamente. 

En esta rara circunstancia, la ciudad se transforma progresivamente -y ,desde luego, póstumamente- en el lugar de culto de un solo autor literario. Dos ciudades han alcanzado plenamente esta compartida consagración mítica: Dublín con Joyce y Praga con Kafka.

El turismo de la cultura tiene hoy en la memoria geográfica de Kafka en Praga -cuidadosamente retocada- uno de sus más atrayentes recorridos. Algunas de las guías editadas para cumplir este rito cultural son especialmente relevantes ("Kafka´s Prague: A Travel Reader", por Klaus Wagenbach, Overlook Press, 1996; "Franz Kafka and Prague", por Harald Salfellner, Vitalis Prague, 1998).

En junio de 1999 se cumplieron 75 años de la muerte de Franz Kafka en Kierling,cerca de Viena, en el sanatorio antituberculoso Hoffman, acompañado por Dora Diamant -su último compañera, tras varios compromisos rotos- y su amigo Robert Klopstok.

Por ello, ese año se celebró, en el mundo de la cultura, el Año de Kafka, en honor del escritor más canónico de nuestro siglo.

Aunque viajó bastante para su época (Alemania, Francia, Italia, Suiza, Hungría) y los dos últimos años de su vida -1923 y 1924- los pasó en Berlín, Praga y Kierling, en su lucha final contra la localización laríngea de su tuberculosis, lo cierto es que Kafka y su impresionante universo literario nacieron y vivieron en Praga, y dentro de ella en ese pequeño círculo que él delimitó a su maestro de hebreo Friedrich Thieberger, cuyo centro era la Plaza de la Ciudad Vieja (la Staromestské Námestí).

Allí se desarrolló -en una durísima tensión dialéctica entre el "vivir" y el "escribir"- una vida "dedicada totalmente a la escritura" hasta crear un cosmovisión literaria propia que ha sido capaz de expresar "el espíritu completo de nuestra época" (W. H. Auden).

Tras la muerte de Kafka -un checo de habla alemana y de ascendencia judía con una educación germana y nacionalidad autro-húngara- y después de años oscuros para su memoria escrita, por causas variadas (y recuperada por los desvelos de su amigo y editor Max Brod) las palabras Kafka y Praga se evocan mutuamente, ya que ambas se pertenecen.

Praga, y especialmente el espacio delimitado por Kafka como su pequeño círculo, fue escenario minuciosamente descrito en algunos de sus relatos. Sobre todo en la primera historia corta de Kafka, la "Descripción de una Lucha" (1904-1905), un relato onírico, con aspectos autobiográficos, implacablemente lógico ("Un modo de vivir sin límites, a pesar de su naturalidad" de un paseo nocturno -fantástico, horrible a veces, en todo momento inexplicable e inevitable- acompañado de un extrañísimo recién conocido, por las calles de Praga -ventosas, frías y desiertas-.

¿Por qué vas con este hombre?, se pregunta a sí mismo el protagonista. Las familiares estatuas de Praga -Carlos IV, Santa Ludmila- que se mueven sorprendentemente con el viento, y la calle y el puente de Carlos, son espectadoras y caminos respectivamente del acelerado y absurdo paseo que debía conducirles, en principio, al Laurenziberg, la mítica montaña de Praga.

Aunque en algunos relatos no fue Praga el escenario -como en el titulado "El médico rural", en el que recordaba probablemente, sin evocarlo, al pueblo de Trest , en Moravia, donde vivía y ejercía como médico su tio materno Siegfried Löwy, el lenguaje literario de Kafka germinó y creció, escrito "como una plegaria" en su ciudad, una ciudad a la que temía (" Triste, nervioso, malestar físico, miedo a Praga, en cama", Cuadernos en octavo, Tercer cuaderno), que lo tenía cautivo y a la que comparaba con "una madrecita con garras".

En 1965 escribió Johannes Urzidil (nacido en Praga en 1896 y fallecido en Roma en 1970) que "en el tiempo que Kafka escribió sus obras más importantes, Praga era más típicamente Praga y también más típicamente kafkiana. Se puede comprender y definir la esencia de Praga de modo más completo a través de Kafka que a través de cualquier otro autor y, desde luego, mejor que a través de cualquier escritor checo de su tiempo. Gracias a su extraordinario talento, cuarenta y un años fueron suficientes -desde su nacimiento el 3 de julio de 1883 en el nº 5 de la Rathausgasse hasta su inhumación el 11 de junio de 1924 en el Cementerio Judío- para que, al cabo de no mucho tiempo, Kafka se apropiara de Praga y Praga se convirtiera en la ciudad de Kafka".

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Domingo, 7 de Septiembre del 2008

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