Carmen Amaya, mito del flamenco

Carmen Amaya, gitana, autodidacta, con una expresividad y una fuerza irresistible, un auténtico torbellino de nervio y expresión artística, con una técnica fascinante y el alma puesta en cada movimiento, se convirtió muy pronto en una leyenda, única e irrepetible en su género. 

Pero la reina del baile flamenco no sólo sabía bailar como nadie: también era una excelente "palmera", al tiempo que hacía sonar sus castañuelas de marfil con un sonido espectacular y cantaba con su estremecedora voz. Todo ello la convierte en el mito por excelencia del flamenco.

Nacida en Barcelona entre 1918 y 1919 (y no en 1913 como fechan algunas de sus biografías), vio la luz por primera vez en el barrio gitano del Somorrostro, junto al mar. Hija de Micaela, gran bailaora de zambras y farrucas, y de José Amaya, guitarrista más conocido por "El Chino", fue la mayor de 6 hermanos. Su tía, una bailaora conocida como "Juana la Faraona", fue quien la incitó a dedicarse al flamenco.

Imbuida desde bien pequeña en este ambiente, respirando arte flamenco a cada momento, no es de extrañar que Carmen pasara el día cantando, dando palmas y bailando sin parar.

Desde los 5 años acompañaba a su padre, que tocaba la guitarra en la calle o en los colmaos gitanos mientras ella bailaba: allí llegó su primer gran éxito, entre los aplausos de los flamencos más puristas de Barcelona. Su segundo gran éxito llegó a los 8años, en el Teatro Español, actuando con su padre y su tía, donde arrancó aplausos y llantos de un público emocionado.

En 1929, cuando se inauguró la Exposición Universal, Carmen Amaya bailaba y cantaba en el local más famoso de la época en Barcelona, el Villa Rosa. Durante la inauguración de la Exposición, Carmen fue la elegida para bailar frente al Rey Alfonso XIII en el Pueblo Español, al que saludó con un "Va por usted, señor rey". En ese momento se inició entre ambos una amistad que duraría toda la vida.

Tras el éxito de su actuación, su fama empezó a crecer fuera de Barcelona. Raquel Meller la contrató para actuar en el Palace de París. De vuelta a Barcelona, Carmen y su padre siguieron actuando por los bares y colmaos flamencos hasta 1932, cuando Carmen empieza a recorrer los tablaos de toda España, cosechando grandes éxitos allá donde actúa.

En aquellos años, la fuerza y el carácter de la pequeña Carmen hacen que pronto se la conozca como "La Capitana": temperamento, furia, sensualidad, nervio, arte y duende en estado puro.

En 1934 participa en su primera película, La hija de Juan Simón. Ya en 1935 actúa en el madrileño teatro de La Zarzuela con Concha Piquer, Miguel de Molina y otros destacados artistas. Y en 1936, tras rodar María de la O, Carmen emprende una gira por provincias.

El estallido de la Guerra Civil la sorprende en Valladolid, desde donde huye a Lisboa. Desde allí decide dar el gran salto a América y viaja a Buenos Aires, donde obtiene un éxito tal que han de intervenir policías y bomberos para mantener el orden en las taquillas del teatro. El éxito es tan arrollador que acaba realizando una gira por toda América que dura 11 años. En 1941 se presenta en Nueva York, donde actúa en el Carnegie Hall y en el Radio City, donde da 9 representaciones diarias.

El éxito de Carmen Amaya en Estados Unidos es tal que en 1942 el Presidente Roosevelt la invita a una velada en la Casa Blanca. En esa década Carmen protagoniza diversas películas: El sombrero de Panamá, Sigan al chico, Sueños de Gloria, Piernas de plata, Carmen Amaya y sus muchachos, Los amores de un torero, Vea a mi abogado.

Entre sus anécdotas de aquella época contaba que tuve que aprender a leer y a escribir, ya que los analfabetos tenían prohibida la entrada a los Estados Unidos.

Tras realizar varias giras por los EE.UU., realiza una breve gira por México y regresa a su casa de Buenos Aires. Allí, en 1946, muere su padre. Finaliza la Segunda Guerra Mundial y regresa a Europa, actuando en el Teatro des Champs Elysées de París. Ese año realiza innumerables viajes por toda Europa, Sudáfrica y Oriente Medio.

En Diciembre de 1947 regresa a España, y presenta en el teatro Tívoli de Barcelona su espectáculo Embrujo español en el momento de mayor esplendor de su carrera, obteniendo un éxito apoteósico, en cuyo escenario la acompañan 40 gitanos, la mayoría de ellos parientes suyos. Carmen jamás se alejó de los suyos.

Durante esa época se une a su cuadro un guitarrista santanderino, "payo" pero amante apasionado del flamenco, llamado Juan Antonio Agüero, de quien se enamora perdidamente y con quien se casa el 19 de Octubre de 1951 en la iglesia de Santa Mónica de Barcelona.

Desde ese momento, sin separarse el uno del otro, inician giras por América, y en 1955 vuelven a Estados Unidos.

En 1959 Barcelona, su ciudad natal, le rinde un homenaje, poniendo su nombre a una fuente del Paseo Marítimo. Como agradecimiento, Carmen realiza una actuación benéfica en el Palau de la Música, cuya recaudación se destina a la construcción del Hospital de San Rafael, en el Valle Hebrón de la ciudad.

Carmen y Juan Antonio deciden comprar una antigua casa en Bagur, en la Costa Brava, donde se retiraban a descansar entre sus actuaciones. Es a principios de la década de los 60 cuando Carmen empieza a tener problemas de salud. En 1963 roda la que será su última película, Los Tarantos, que fue nominada al Oscar como mejor película extranjera.

Es en el verano de 1963 cuando Carmen se retira a descansar a su casa de Begur, pues su salud está cada vez más resentida. El 19 de Noviembre de ese mismo año Carmen Amaya fallece, mientras Juan Antonio acaricia su mano.

Tras su muerte los gitanos del Somorrostro lloraron, cantaron y bailaron durante toda la noche. Recibió infinidad de homenajes y honores póstumos en todo el mundo.

Orson Welles dijo de ella: "Es la más artista de las bailarinas y la más genial de las artistas".

En el lugar en el que Carmen Amaya bailó para el Rey Alfonso XIII en 1929, dentro del recinto del Pueblo Español de Barcelona, se encuentra hoy el Tablao de Carmen, que desde 1988 rinde homenaje a la genial artista.

Vídeo de Carmen Amaya bailando "El embrujo del fandango" (1937):





Fuentes:
- Carmen Amaya: el mar me enseñó a bailar... (Almendra Music)
- Tablao de Carmen

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Domingo, 23 de Noviembre del 2008

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