Nietzsche y la ciencia

Friedrich Nietzsche (1844-1900) no fue un científico, ni pretendió serlo (como lo quiso ser Goethe) aunque para algunos (Babette E. Babich, 1994) se comportó objetivamente como filósofo de la ciencia. Su pensamiento crítico, llevado hasta sus últimas consecuencias, su creatividad, patente en muy variados campos del saber y su estilo, agresivo y seductor al mismo tiempo, fueron aplicados con frecuencia a la reflexión sobre la ciencia, de modo especial sobre la ciencia de la Ilustración y la ciencia "ilustrada" de su tiempo, personificada en la figura de Darwin.

Friedrich NietzscheEl siglo en el que vivió Nietzsche fue una época de revoluciones científicas y, sobre todo, fue el siglo de la revolución darwiniana (con su teoría de la evolución), la única revolución biológica que se incluye entre las grandes revoluciones científicas. Ante el avance arrollador y prepotente de una ciencia que, a la vista de sus éxitos, exigía el privilegio de la "verdad" absoluta frente a otras formas de conocimiento, la reacción crítica de Nietzsche fue contundente.

La Ilustración a la que se refería Nietzsche no era únicamente un fenómeno cultural de los siglos XVII y XVIII (Descartes, Rousseau y Kant), sino que su espíritu  se extendía hasta la idea de progreso que pervivía en el siglo XIX, personificada en John Stuart Mill, Charles Darwin y Herbert Spencer. De los tres, Darwin representaba especialmente para Nietzsche la idea del progreso "ilustrado" ("una peligrosa ilusión") ligada a los avances científicos del siglo XIX y  a su teoría de la evolución.

En un principio, Nietzsche leyó a Darwin a través de la exégesis anti-darwiniana, y próxima al lamarckismo, de Carl W. von Naegeli, profesor de Botánica en Münich. Nietzsche criticó con dureza e ironía tanto la "veracidad" de las ideas de Darwin como los efectos culturales y sociales del darwinismo desarrollados por el "pedante inglés Herbert Spencer" (La gaya ciencia, 373). Desde su posición filosófica perspectivista, para Nietzsche la ciencia sería una actividad interpretativa, una interpretación del mundo, que no logra aportarnos una visión absolutamente adecuada a la realidad. En este sentido, la ciencia sería una construcción humana, como el lenguaje.

El eco de la tesis interpretativa de Nietzsche (crítico con la "verdad científica", con las "leyes científicas" y con el "principio de causalidad"), se detecta en Th.S.Kuhn (The Structure of Scientific Revolutions, 1962) y en sus ideas sobre la ciencia "normal" y la ciencia "revolucionaria": en tiempos de revolución científica, cuando cambia el paradigma (léase tradición científica "normal"), el científico ha de adaptarse a una nueva visión del problema.Tanto Nietzsche como Kuhn vienen a decir que la ciencia, más que "describir" la realidad objetiva, "crea" su propia realidad, y esta realidad "creada", hasta cierto punto"funciona" ("¡Nos asombra ver con que firmeza los resultados de la ciencia son útiles!"- La gaya ciencia, 46-).

Frente al frio e inhumano racionalismo de la triunfante ciencia "ilustrada" del siglo XIX (una ciencia nihilista), surge el Nietzsche dionisíaco y, ofrece (en su libro La gaya ciencia) una alternativa alegre y desenfadada, una nueva ciencia.¿ Dónde están las diferencias entre ambas? En la distinta voluntad que anima a una y a otra: mientras la gaya ciencia es la expresión de una voluntad que afirma la vida y el mundo, de una voluntad de poder afirmativa , la ciencia nihilista es la expresión de una voluntad de poder negativa, que niega la vida y el mundo. Para Nietzsche, la voluntad de poder tiene como objetivo incrementar el poder: es la voluntad de vida, el instinto fundamental de la vida. Animada por la voluntad de poder, la vida está dispuesta a arriesgarse por conseguir un incremento de poder ("En general, vivir significa estar en peligro"-Schopenhauer como educador-).

El deseo de cambio es una expresión de la voluntad de poder dionisíaca que afirma la vida, con "una energía desbordante preñada de futuro". Pero existe, para Nietzsche, otro deseo de cambio que expresa una voluntad de poder negativa, que rezuma odio y rencor, y cuyo objetivo es destruir la vida y el mundo. Esta negativa voluntad de poder sería puro nihilismo. Nietzsche creía haber descubierto en la voluntad de poder una teoría de la evolución humana superior a la de Darwin. Pues bien, para Nietzsche la ciencia habría surgido de la vida humana como expresión de una voluntad de poder específica: la voluntad  de conocimiento y de verdad. La voluntad de verdad puede ser voluntad afirmativa o voluntad negativa de la vida, en este caso voluntad de muerte.

Pero ¿cómo puede ser que una voluntad de poder afirme en unos casos la vida y en otros la niegue? La explicación de Nietzsche es que la mayoría de los seres humanos están incluídos en una masa, horda o rebaño que participa de una fe común: la pertenencia a la masa obliga a sus componentes a acomodarse con la fe común, sea verdadera o falsa, poco importa. La masa afirma una doctrina si cree que es útil, que vale para su supervivencia. La masa dicta la regla, aunque hay excepciones: aquel que busca el conocimiento es precisamente una excepción a la regla, ya que ésta exige que los miembros de la masa no contradigan la opinión prevalente en ella ("Yo no quiero saber nada que contradiga la opinión común sobre las cosas" - La gaya ciencia, 25). Aquel que busca conocimiento se rebela contra la fuerza que mantiene unida a la masa alrededor de su fe común y "vive peligrosamente".

Sobre este análisis de la voluntad de poder y de la voluntad de conocimiento es posible describir dos tipos de ciencia, según Nietzsche: la ciencia nihilista y la ciencia que afirma la vida, la gaya ciencia. La primera correspondería a la ciencia moderna, de tendencia mecanicista; nihilista porque sus teorías y sus experimentos son nihilistas, como ciencia lógica y matemática que maneja entes teóricos (átomos, tiempos, espacio). Para Nietzsche, la teoría de la ciencia moderna es nihilista  porque "afirma otro mundo que el mundo de la vida". El mundo que afirma la ciencia moderna es un mundo no existente de entes matemáticos y teóricos, de planos, cuerpos, átomos y distancias divisibles de espacio y tiempo. La teoría científica moderna sería nihilista en cuanto que se deriva de las teorías nihilistas del platonismo y del cristianismo, que lo son en tanto que apuestan por otro mundo que no es el mundo de la vida, y porque pretende ser la única explicación del mundo.

A pesar de su denigración de la ciencia moderna, Nietzsche no está contra el espíritu científico per se; después de todo, la gaya ciencia  pretende ser ciencia que incorpora el pensamiento científico. Nietzsche está en contra de las fuerzas que transforman en nihilista a la ciencia moderna, de aquellos que tranforman la voluntad de verdad en voluntad contra la vida, y no contra la ciencia en sí. Comparada con la ciencia nihilista, la gaya ciencia de Nietzsche quiere ser "un sistema orgánico elevado" en el cual el Arte y la Filosofía se asocian con la Ciencia. Al ser el Arte "un bien dirigido hacia la apariencia" y "un culto de lo no verdadero", la incorporación del Arte a la Ciencia, dentro de la gaya ciencia, incrementa el valor de  la voluntad de verdad y  la previene de convertirse en una vida aniquilante. "Embellezcamos la ciencia", exclama Nietzsche (Aurora, 427). La gaya ciencia incorpora el Arte a la Vida, cosa bien necesaria, según el pensamiento nietzscheano, ya que el ser humano necesita "estar satisfecho consigo mismo" para no acumular resentimiento y deseos de venganza.

Fuente:
Cristóbal Pera
Jano. Medicina y Humanidades

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Jueves, 28 de Agosto del 2008

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