La metáfora de los memes y la evolución de la cultura


En el año 1976 Richard Dawkins -entonces profesor de Zoología y ahora profesor de Divulgación Científica en la Universidad de Oxford- uno de los darwinistas más brillantes y radicales, propuso en el último capítulo de su best-seller, titulado "The Selfish Gene" ("El gen egoísta"), que la evolución cultural podría ser considerada como análoga a la evolución biológica darwiniana.

Dawkins acuñó en el citado texto el término "meme" -pronunciado en inglés como un monosílabo, "mim", que rima con "dream", y que fue el resultado de acortar, por más eufónico y sugerente, una apropiada raiz griega -"mimeme", que podría alternativamente relacionarse con "memoria"- para designar lo que sería una unidad de imitación en la evolución cultural, análoga funcional y fonéticamente, a la unidad genética de la evolución biológica conocida en inglés con el término "gene" ("gen").

El meme ha sido definido como "unidad de imitación" (R. Dawkins), "unidad de transmisión cultural" (D. Dennett), "culturgen" (E. O. Wilson) y "elemento cultural auto-replicante transmitido por imitación" ("Oxford English Dictionary").

De por sí más o menos contagioso, el meme invadiría y "okuparía" la mente humana, en la que viviría como si fuera un virus (han sido denominados virus de la cultura y virus de la mente), donde se auto-replicaría, hasta alterar la conducta de la persona contaminada y, a partir de ella, saltar de cerebro en cerebro por medio de los vectores que lo transmiten (el www de Internet es hoy un gran vector de memes).

Para Dawkins serían memes potenciales las melodías, las ideas, las frases hechas, las modas en el vestir y los métodos de construir vasijas y arcos.

Una idea que no se propaga más allá de la persona que la piensa no es un meme, mientras que las creencias organizadas y promocionadas son memes.

D. C. Dennett ("La peligrosa idea de Darwin". Galaxia Gutenberg. Círculo de Lectores, Barcelona, 1999), ha contribuído de manera muy relevante a la expansión del concepto del meme, al defender la teoría, dentro de una visión darwiniana de la evolución cultural, de que los memes son los sustratos sometidos a un proceso de selección algorítmica.
Según Dennett, durante la evolución biológica los cerebros humanos habrían sido invadidos por memes, del mismo modo que arcaicos modelos de bacterias invadieron las células de nuestros ancestros biológicos para convertirse en sus mitocondrias.

Entusiasmado con las posibilidades de la metáfora de los memes, Dennett llega a plantear y defender la hipótesis ("Consciousness Explained". Little, Brown & Co. 1992) de que la conciencia humana es, en sí misma, un enorme complejo de memes, aunque duda que sea posible -como pretenden algunos- una ciencia de los memes, una memética comparable a la genética.

Susan Blackmore, en su libro "The Meme Machine" ("Oxford University Press", 1999), prologado por Dawkins, sostiene que la mente es poco más que un nido repleto de memes que compiten entre sí, y encuentra en la teoría de los memes una explicación de la evolución cultural del ser humano, en la que incluye hasta el "diseño de la mente".

Lo que diferenciaría a los seres humanos de los otros animales sería la habilidad para la imitación y para la propagación de los memes, incluso con la proliferación exponencial característica de los virus: del mismo modo que las cuatro primeras notas de la Quinta Sinfonía de Beethoven constituyen, para Dennett, un meme que se ha auto-replicado profusamente, también son o han sido memes la canción "Macarena", tarareada y bailada por millones de personas e incluso por el presidente de los EE.UU., la extendida y extraña costumbre de colocar la visera de la gorra de beisbol hacia atrás, "protegiendo" el cogote y no los ojos de la luz, y las ridículas representaciones gestuales de los jugadores de fútbol al conseguir un gol (despojarse de la camiseta, mecer a un imaginario niño entre los brazos o besar mirando al cielo el anillo de los desposorios).

Recientemente (1999), Dawkins se ha mostrado sosprendido de la enorme proliferación y expansión conseguida por su idea, y del término meme escogido para expresarla, en algo menos de un cuarto de siglo.

En un recorrido por la "world wide web", Dawkins pudo encontrar 5.042 menciones. En su breve historia, el concepto del meme de Dawkins ha producido -además de los numerosos libros y ensayos a favor y en contra de esta metáfora y de sus consecuencias teóricas sobre una evolución cultural paralela a la evolución biológica- la propuesta de una presunta ciencia -la Memética-, una revista -"Journal of Memetics"-, un "Léxico de la Memética", un Proyecto de Memoma Humano y, ante el asombro de Dawkins, una religión en los EE.UU. -la "Iglesia de los Virus" ("The Church of Virus") -anunciada como un foro del discurso racional de una religión ateística, con sus pecados, sus virtudes y sus santos.
Pero frente a los que, desde una posición en extremo reduccionista, defienden la validez sin límites de la teoría de los memes en la explicación de la evolución cultural, se encuentran los que le niegan a la idea de Dawkins el pan y la sal.

Así, por ejemplo, mientras que para Stephen J. Gould se trataría de una metáfora sin sentido, para Steven Pinter -lingüista del Massachusetts Institute of Technology- el problema estriba en que la memética adjudica al cerebro un papel esencialmente pasivo, como si se tratase de una placa de Petri que esperara la contaminación.

Para Allen Orr la teoría de los memes es ciencia de tertulia ("cocktail-party science"), ya que no existe comparación entre la evolución biológica fundamentada en los genes y la evolución cultural fundamentada en los memes; la evolución cultural no es aleatoria, como sucede con los genes: "cuando Newton inventó el cálculo infinitesimal -dice Orr- no lo hizo generando aleatoriamente un millón de ideas y escogiendo la mejor".

No toda idea se convierte en un meme.

Para que esto ocurra es necesario que estas unidades de transmisión cultural tengan un diseño que las haga muy penetrantes y contagiosas, con capacidad para estimular una fuerte respuesta imitativa en los cerebros humanos y su auto-replicación acelerada coincida con la aparición de vectores que hagan posible una rápida y extensísima transmisión del meme, de persona a persona.

En consecuencia, el futuro de la memética -como presunta ciencia de los memes y de su papel en la evolución cultural- es difícil y controvertido, aunque sin duda muy atrayente desde el punto de vista especulativo, siempre que tenga en cuenta la diferencia existente entre la concreción estructural del gen, con su ADN, y la ambigüedad del meme.

Hasta el momento, los resultados de aplicar la metáfora de los memes a la evolución cultural si bien han sido, por una parte, confusos, ambiguos e incluso estrambóticos, por otra son teóricamente satisfactorios.
Recomienda a un amigo Imprimir


Conoce nuestros otros portales:
planetalandia   |   culturalandia   |   memelandia   |   libroslandia   |   foodlandia   |   pastalandia   |   chocolandia   |   frescoslandia   |   lacteoslandia   |   movilandia   |   10landia   |   postaleslandia   |   recetaslandia   |   trabajolandia   |   pymes   |   saludlandia   |   bloglandia   |   blog-salud   |   futurolandia   |  
® Copyright planetalandia.com
 
Domingo, 7 de Septiembre del 2008

Haz planetalandia tu página de inicio