Joseph Pulitzer (1847-1911)

Joseph Pulitzer nació el 10 de abril de 1847 en Mako (Hungría). Recibió una selecta educación y dejó su casa para alistarse en el ejército austriaco y más tarde en la legión extranjera de Francia y en la armada inglesa. En todos los casos fue rechazado por la "debilidad ocular" que padecía desde su infancia. Emigró a los EE.UU en 1864. Durante la Guerra Civil estadounidense se enroló en la primera caballería de York del Ejército de la Unión, luchando como voluntario en la Guerra de Secesión. En 1867 consiguió la nacionalidad estadounidense.

Pulitzer hablaba alemán y francés, pero no dominaba el inglés. Trabajó en St. Louis como maletero y camarero, y en sus ratos libres se encerraba en la Biblioteca Mercantil de la ciudad para estudiar inglés y leyes. Su gran oportunidad llegó de una manera casual: durante una partida en la sala de ajedrez de la biblioteca. Mientras observaba la partida de dos socios, realizó una mordaz crítica de uno de los movimientos, y los jugadores, impresionados, le ofrecieron un trabajo en el Westliche Post, de Sant Louis (Missouri) del cual eran editores. Fascinado por el periodismo, no tardó demasiado en ascender, llegando a ser en 1871 Director Ejecutivo y adquiriendo el diario en el que escribía. Su habilidad como redactor rápidamente llamó la atención de otros diarios, que le llamaron para que colaborase con ellos, dejando en 1873 el Westliche Post.

Después de licenciarse en Derecho y trabajar como corresponsal del New York Sun, en 1878 compró el St. Louis Evening Dispatch y el Evening Post, los cuales unió para fundar el Post-Dispatch. En 1887 adquirió el New York World, que bajo su dirección se convirtió en un periódico importante, famoso por su sensacionalismo, sus reportajes extensos y ampliamente ilustrados, sus cruzadas contra la corrupción y por su opinión editorial.

El poder editorial de Pulitzer era cada vez mayor. Su principal rival en esta época era Hearst: por cada acción que emprendía éste, Pulitzer atacaba ferozmente con otra acción mayor. La parte positiva de esta rivalidad fue la constante introducción de novedades y la mejora de los diarios. Como consecuencia del enfrentamiento entre los empresarios creció el sensacionalismo, llegándose incluso a inventar las noticias.

De hecho, este tipo de periodismo sensacionalista tuvo su parte de culpa en el estallido de la Guerra de Cuba en 1898, debido a unas ilustraciones en las que se acusaban a los españoles de malos tratos con los cubanos.

En 1887 cayó enfermo por agotamiento, pero a pesar de su ceguera e invalidez, y aunque hacía largos cruceros, continuó supervisando el periódico. A su muerte, el 29 de octubre de 1911, dejó un millón de dólares a la Universidad de Columbia para la fundación de una escuela de periodismo, la cual nacería en 1912 y crearía los premios Pulitzer, en memoria de quien hizo posible su fundación, en 1917.

"La única profesión del mundo para la que no se necesita formación alguna es la de idiota; para todo lo demás hay que estudiar".
Joseph Pulitzer

Más información en Premios Pulizter

Fuentes:
- Buscabiografías
- Artehistoria

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Domingo, 7 de Septiembre del 2008

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