Para conmemorar el primer centenario de la muerte de Paul Cézanne (1906), el Museo d´Orsay de París organizó en el año 2006 una atrayente exposición colectiva en la que se proponía redescubrir, desde una nueva perspectiva, la obra (1865-1885) de dos grandes pintores de la segunda mitad del siglo XIX: Paul Cezánne (1839-1906) y Camille Pissarro (1830-1903).
Esta nueva perspectiva se fundamentaba en la profunda amistad que unió a los dos pintores impresionistas y, más concretamente, en la obra pictórica realizada por ambos en el mismo periodo histórico (1865-1885) en la pequeña población de Pontoise, cercana a Paris. Cézanne y Pissarro recorrieron con sus miradas pictóricas los mismos caminos (tanto en Pontoise como en Auvers-sur-Oise), se detuvieron ante idénticos paisajes y los representaron, desde su personal punto de vista, en los lienzos.
La originalidad de la exposición, diseñada por Joachim Pissarro, descendiente de Camille Pissarro y conservador del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Jean-Patrice Marandel, conservador del Angeles County Museum of Art y Sylvie Patin, conservadora del Museo d´Orsay de Paris, y que fue presentada previamente el Museo de Arte Moderno de Nueva York y en el Museo de Los Angeles, estribaba en la disposición espacial de la obra de ambos pintores, representada por unos 60 lienzos: los cuadros de Cézanne y Pissarro, en los que el paisaje objeto de sus miradas es el mismo, se juxtaponen, de tal forma que al contemplarlos y compararlos se pone de manifiesto la relación entre la percepción visual y la representación pictórica (Gombrich, E.H. La imagen y el ojo. Ed. Debate, 2002).
Son precisamente la distinta percepción visual (la diferente "mirada") y la distinta representación (diferente ejecución técnica) los fundamentos del resultado: dos personalidades pictóricas, con fuertes analogías y claras diferencias. Como tituló Le Monde al comentar esta exposición: "Cézanne et Pissarro, ensemble et si différents". Para el crítico de Le Monde, entre 1872 y el final del decenio, Pissarro y Cézanne estuvieron tan cercanos como Picasso y Braque.
En opinión de Sylvie Patin, comisaria de la exposición, "Pissarro, ante el paisaje tiene un ojo más panorámico, mientras que Cézanne se acerca más al motivo pictórico". En Pissarro, además, el paisaje se completa con pequeñas figuras humanas, mientras que paisaje de Cézanne es más austero, más pendiente de la estructuración del espacio del paisaje representado."
Al final de su vida, Camille Pissarro escribió de su amigo Paul Cézanne: "Cezánne ha recibido mi influencia en Pontoise y yo la suya... ¡siempre estábamos juntos! Pero lo cierto es que cada uno conservaba la única cosa que cuenta, su propia sensación".
De Camille Pissarro escribió, en 1902, Paul Cézanne: "Respecto al viejo Pissarro, fue un padre para mí. Era un hombre digno de consultar y algo así como Dios".
El trabajo en común de Pissarro con Cézanne se extiende desde el 1865 hasta el 1885.
Camille Pissarro había nacido en el año 1830 en la antillana isla de Santo Tomás, por aquel entonces colonia danesa, de padre judío de origen portugués (Abraham Pissarro) y de una madre criolla (Raquel Manzano). Internado por su padre en un colegio de Passy, en las cercanías de Paris, regresó a Santo Tomás, y debido a la resistencia de su padre a sus deseos de dedicarse a la pintura, huyó de su casa a Caracas, con un pintor danés, donde estuvo dos años. Por fin su padre accedió y lo envió a Paris. En 1855, ya en París, estudió con el paisajista Corot.
Pissarro (con 31 años) se encontró por primera vez con Cézanne (con 22 años) en el año 1861 en el taller-escuela conocido como la "Academie Suisse", bajo la dirección del pintor Charles Gleyre. En el año 1866 Pissarro y su familia (ocho hijos) se instala en Pontoise. Durante la Guerra Franco-prusiana (1870-1871) vivió en Inglaterra, donde se interesó por los paisajes de Turner. En la década de los 80 experimentó con el puntillismo, que no gustó a sus coleccionistas y galeristas.
Pizarro se distingue de los impresionistas por representar a la Francia rural. Sus campesinos, en armonía con el entorno, destacan el ideal de una comunidad sin clases. En sus telas incluye máquinas agrícolas, fábricas y escenas de mercado. Una de sus obras más conocida es "La calle de Saint Honoré después del mediodía, efecto de lluvia" (1897, Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid).
Pissarro fue un excelente profesor. Entre sus alumnos se contaron Paul Gauguin, Paul Cézanne, Lucien Pizarro (su hijo) y Mary Casta. Pissarro falleció en 1903.