A los adolescentes españoles no les gusta la lectura

"¿Qué pretende la lectura?
En primer lugar, entender el texto
o sea leer aquello que está escrito…
pero además entender sus sentidos,
lo que el texto quiere decir
desde lo que el texto dice"

(Emilio Lledó,
El Silencio de la escritura, 1991)

El Informe PISA 2006 (siglas de Programme for Internacional Student Assessment) es el producto de la colaboración entre los 57 países y economías que participan a través de la Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD).

En este Informe, de periodicidad trienal, se recogen los resultados de una evaluación de los conocimientos y de las habilidades realizada en una población de 500.000 estudiantes de 15 años de edad.

Aunque la encuesta tiene como objetivo central la evaluación de conocimientos y habilidades en las ciencias, el Informe también incluye la evaluación del rendimiento en la lectura y en las matemáticas, así como datos acerca de los estudiantes, las familias y los factores institucionales que pueden explicar las variaciones en el rendimiento de los estudiantes de los distintos países.

En las tres áreas evaluadas por el Informe PISA, el rendimiento global de los estudiantes españoles ha sido todo menos alentador. A pesar de los intentos oficiales de paliar, con excusas y circunloquios, la triste imagen dada, muestra una vez más que uno de los grandes problemas de este país es el de la educación, convertida en un problema de Estado, a lo largo de años de indecisiones, en cuanto a los postulados básicos en los que debe asentarse, en los que, desde la igualdad de oportunidades, deben dominar la exigencia y la búsqueda de la excelencia, combinadas con decisiones precipitadas y no consensuadas, con excesiva carga de adanismo y de ideología que pretende ser hegemónica, en uno u otro sentido del espectro político.

Los resultados peores, y los más preocupantes, sobre todo por lo que suponen de debilitamiento de la base ineludible de todo proceso educativo y formativo, han sido los obtenidos en la evaluación del rendimiento en la lectura, en el que la posición de España se encuentra en el puesto 35, con 461 puntos (Corea ocupa el primer puesto, seguida de Finlandia con 547), una posición también claramente situada por debajo de la media de la OCDE, entre la República Eslovaca y Grecia.

Leer no es solamente "pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres" (según la primera acepción del Diccionario de la RAE), sino "entender o interpretar un texto de determinado modo", según su segunda acepción.

En esta línea, el acto de leer, la lectura (reading en la versión inglesa del Informe PISA) es "la interpretación del sentido de un texto", entendido éste como un "conjunto coherente de enunciados orales o escritos".

Una gran mayoría de adolescentes españoles no sabe realmente leer: algunos, incluso, si nos atenemos a la primera acepción de leer ("pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres"), ya que se pierden, agotada su capacidad de atención y su ignorancia de muchas palabras, a los pocos líneas de iniciar la lectura, mientras que otros muchos son incapaces de interpretar y comentar el texto que a duras penas "leen".

Este bajísimo rendimiento de la lectura de los adolescentes españoles, según los datos del Informe PISA, refleja un hecho real y muy preocupante: los enunciados orales o escritos de una gran mayoría de adolescentes españoles, proyectados cotidianamente, en el espacio mediático digital, son incoherentes y crípticos, construidos con palabras amputadas o destrozadas y con una sarta de cortas expresiones meméticas, en su mayoría escatológicas, para expresar sentimientos y emociones complejas.

Una situación negativa que afecta a los fundamentos de la educación y la de la formación (el dominio del lenguaje basado en la palabra, con toda su riqueza expresiva) y que tiende a acentuarse, como lo demuestra el hecho de que mientras en algunos países, como Polonia, ha aumentado el rendimiento en la lectura desde el Informe PISA 2000 al 2003 en 17 puntos y desde el 2003 al 2006 en 11 puntos, en España, junto con Francia e Italia, el rendimiento en la lectura sigue disminuyendo.

Los resultados han sido por el estilo, es decir nada ejemplares, en los otros dos campos del conocimiento y de las habilidades correspondientes que ha sido evaluados por el Informe PISA:

En la evaluación del rendimiento en ciencia España ocupa en el ranking elaborado por PISA el preocupante lugar 32, con 488 puntos (Finlandia ocupa el primer lugar con 563 puntos), una posición por debajo de la media de los OCDE, entre la República Eslovaca y Lituania.

En la evaluación de rendimiento en matemáticas España repite lugar en el ranking, con 480 puntos (China Taipei ocupa el primer lugar con 549 puntos, seguida de Finlandia con 548 puntos), una posición también por debajo de la media de los países de la OCDE, entre Latvia y Azerbaijan.

Autor: Cristóbal Pera

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Sabado, 11 de Octubre del 2008

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